miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cambios.

Físicos, de mentalidad, de sexo, de ciudad, de amigos, de instituto, de moralidad...

Todos ellos suponen importantes pasos en nuestra vida. Algunos son necesarios, mientras que otros tal vez sean caprichos en realidad.

Un cambio se define como el paso de un estado a otro, puede requerir o no un esfuerzo. Así, un cambio físico precisa solo de esfuerzo, mientras que uno de sexo necesita de dinero y seguridad para tomar la decisión, básicamente.

Existen personas asustadas por los cambios, la mayoría de la gente de hecho lo está. El miedo a lo nuevo y a lo desconocido provoca no querer afrontar ciertos aspectos de la vida, como pueden ser el envejecimiento, la emigración o incluso la orientación sexual, lo que provoca una amargura interna al no poder actuar con naturalidad frente a los mismos.

Sin embargo, la gente que permite cambios en su vida, vive más libremente y por lo tanto su vida es más plena y variada.

Los cambios son parte de nuestra vida para bien o para mal. Debemos aceptarlos cuando llega y agradecer cuando hayan trastornado tu vida. Al fin y al cabo, una vida sin cambios sería un gasto tonto de oxígeno.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Me da miedo haberte conocido tan pronto.

Alguien dijo una vez que ''lo bueno se hace esperar''. Entonces, ¿por qué conocemos personas maravillosas tan pronto? ¿Significa eso que tarde o temprano te pegarán la puñalada? ¿O simplemente que estarán contigo toda la vida?

Toda la vida, curioso concepto. Mucha gente piensa en un futuro junto a alguien por el resto de sus días. Lo que pasa es que en este sentido, ''toda la vida'' puede ser un problema.

¿Problema por qué? pensaréis, pues bien, problema por que es mucho tiempo.
En toda una vida una relación puede ser maravillosa aunque, mirándolo bien, ¿cuántas relaciones duran toda una vida? 

Es entonces, en el momento en el que surgen diferencias importantes, en el que te das cuenta de que toda una vida, es demasiado para una relación. Las grietas son mayores conforme pasa el tiempo y cada vez más incurables, hasta que la relación acaba. 

Ante esta situación, posiblemente la mayoría de las relaciones que se tienen de jóvenes se pierdan con el paso del tiempo, incluso las más importantes. Lo único bueno es que aparecerá gente nueva.

Dicho esto es cuando pienso que tal vez algunas relaciones hubieran sido mejores establecerlas más adelante, conocer a la persona unos años después. Así todo empezaría desde otro punto de vista, más edad, más madurez, menos tonterías. Aunque lo bonito de una relación supongo que también es haberla empezado de pequeños y continuarla como el primer día, pocas relaciones son así, pero las que lo son, duran si no toda la vida, muchísimos años.

Llegados a este punto, a veces pienso que preferiría haberte conocido después, no por que no me encante nuestra relación, sino por que tengo miedo de que termine, de que se acabe la conversación, de que surja cualquier problema entre nosotros (ya sea o no una tontería) que nos aleje al uno del otro.

Tenemos nuestros más y nuestros menos, como en todo, pero espero que esos ''más'' no se conviertan en ''demasiados'' y esos ''menos'' en ''escasos''. Si así fuera, me gustaría volver a encontrarte, años después, cuando todo esté perdonado y, si no, olvidado. Encontrarte para volver a vivir, para volver a reír con razón, para volver a pensar y sentir como hoy lo hago.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La pestaña voló.

En el momento en el que le dices en la estación ''hasta luego'' piensas: ¿en serio, hasta luego?

Yo no quiero un ''hasta luego'', yo quiero un ''hasta navidades'', un ''hasta mayo'', o incluso un ''hasta el verano que viene''

Demasiado tiempo quizás. En realidad se pasará volando, lo malo es que será debido a todo el tiempo en el que te quedas mirando a ningún sitio imaginando el reencuentro.

Después de mucho tiempo y varios problemas, estuvo aquí. Conoció mi pueblo, mi ambiente, a mis amigos y familiares, a mi perra, en fin, me conoció a mi, en realidad.

Te conocí el año pasado y este, esperemos que pueda volver a conocerte antes de un 31 y, si no puede ser, poco después del 1. 

Creo que no me equivoco en afirmar que soy una de las personas que mejor te conoce y, por supuesto, me conoces demasiado bien, hasta el punto de que muchas veces nos entendemos sin hablar si quiera, y sabemos como está el otro. Llámalo... Bueno, mejor no lo llames de ninguna manera. Simplemente siéntelo y garanticemos que todo siga como hasta ahora por mucho tiempo.

-¡Oh mira! ¡Se te ha caído una pestaña! -la cojo- Vamos, pide un deseo. Si la pestaña vuela, se cumple.
+ -Cierra los ojos y sopla- Ya está
- ¿Qué has pedido?
+ -Se ríe- ¿Tú que crees?