Físicos, de mentalidad, de sexo, de ciudad, de amigos, de instituto, de moralidad...
Todos ellos suponen importantes pasos en nuestra vida. Algunos son necesarios, mientras que otros tal vez sean caprichos en realidad.
Un cambio se define como el paso de un estado a otro, puede requerir o no un esfuerzo. Así, un cambio físico precisa solo de esfuerzo, mientras que uno de sexo necesita de dinero y seguridad para tomar la decisión, básicamente.
Existen personas asustadas por los cambios, la mayoría de la gente de hecho lo está. El miedo a lo nuevo y a lo desconocido provoca no querer afrontar ciertos aspectos de la vida, como pueden ser el envejecimiento, la emigración o incluso la orientación sexual, lo que provoca una amargura interna al no poder actuar con naturalidad frente a los mismos.
Sin embargo, la gente que permite cambios en su vida, vive más libremente y por lo tanto su vida es más plena y variada.
Los cambios son parte de nuestra vida para bien o para mal. Debemos aceptarlos cuando llega y agradecer cuando hayan trastornado tu vida. Al fin y al cabo, una vida sin cambios sería un gasto tonto de oxígeno.
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