miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cambios.

Físicos, de mentalidad, de sexo, de ciudad, de amigos, de instituto, de moralidad...

Todos ellos suponen importantes pasos en nuestra vida. Algunos son necesarios, mientras que otros tal vez sean caprichos en realidad.

Un cambio se define como el paso de un estado a otro, puede requerir o no un esfuerzo. Así, un cambio físico precisa solo de esfuerzo, mientras que uno de sexo necesita de dinero y seguridad para tomar la decisión, básicamente.

Existen personas asustadas por los cambios, la mayoría de la gente de hecho lo está. El miedo a lo nuevo y a lo desconocido provoca no querer afrontar ciertos aspectos de la vida, como pueden ser el envejecimiento, la emigración o incluso la orientación sexual, lo que provoca una amargura interna al no poder actuar con naturalidad frente a los mismos.

Sin embargo, la gente que permite cambios en su vida, vive más libremente y por lo tanto su vida es más plena y variada.

Los cambios son parte de nuestra vida para bien o para mal. Debemos aceptarlos cuando llega y agradecer cuando hayan trastornado tu vida. Al fin y al cabo, una vida sin cambios sería un gasto tonto de oxígeno.

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